Susana Díaz, esa populista

Arrancó Teresa Rodríguez su ya mítica intervención en el mitin del Velódromo de Dos Hermanas diciendo que, en cierta manera, PODEMOS ya podía atribuirse cierta victoria moral si repasábamos cómo había cambiado el panorama político o, al menos, las formas de los grandes partidos durante la campaña andaluza. PP y PSOE se han remangado la camisa, bajado al ruedo, hecho como que les importaba la gente y que esta podía participar en la elaboración de sus programas y candidaturas (“¡Ay amigo! Llegas tarde”). A lo largo de la campaña se han sucedido las promesas de acabar con los aforados en las listas electorales, la lucha contra el paro o la creación de no sé cuántas oficinas para combatir la corrupción que ambos llevan en la sangre, lo cual viene a ser lo mismo que prometer donar todos los órganos en vida y seguir como si nada.

Pero más concretamente, resulta paradójico que Susana Díaz, una de las voceras más virulentas contra el supuesto populismo ascendente, se haya erigido en campaña como la alumna aventajada de Laclau. Frente a los ejes abajo-arriba de PODEMOS y el complementario viejo-nuevo que estos le disputaban a Ciudadanos, el PSOE-A ha construido su campaña sobre el eje dentro-fuera, que comparte con los dos anteriores la (supuesta y buscada) superación transideológica del clásico eje izquierda-derecha.

De esta forma, el PP son los recortes de Madrid, C’s el partido de un catalán que insiste en enseñarles a pescar a los andaluces y PODEMOS unos extraños que desconocen la realidad andaluza más profunda, como demostraron sus declaraciones sobre el PER o la Semana Santa. El PSOE-A, sin embargo, era, es y será Andalucía, “las y los andaluces”, y Susana Díaz la pastora del rebaño, combinando victimismo (porque todo lo malo que le pasa a Andalucía, ya lo sabemos, viene de fuera) y defensa de la manada a pesar de las dichosas “manos atadas” desde Madrid y Bruselas.

Quién sabe si por repentina inspiración nacional-populista o por aquel poso ideológico que dejaron los miles de militantes del PTE que se incorporaron al PSOE-A a finales de la década de 1970, la cuestión es que durante esta campaña electoral Susana Díaz ha llevado a la máxima expresión la clásica identificación maoísta entre partido y pueblo: “nosotros, el PSOE, y especialmente yo, Susana Díaz, somos Andalucía; así que quien se mete con el PSOE y con Susana Díaz se mete con todos los andaluces”. Ya sabíamos que en Andalucía el PSOE era partido, gobierno y Estado, todo a la vez. Pero ahora resulta que también es el pueblo. Si rascamos sobre el omnipresente y casi exclusivo #YoConSusana podemos leer claramente #YoSusanaSoyElPueblo.

Porque, ¿cuál ha sido si no la campaña electoral del PSOE, digo de Susana Díaz, en estas Andaluzas? Uno, prometer hacer lo que no había hecho durante los últimos tres años, lo cual es lo mismo que no proponer nada y vaciar de contenido programático la campaña (pero son los de PODEMOS, con sus más de 400 propuestas electorales y su memoria económica, los que no tienen programa). Dos, hablar en primera persona y sobre su persona: mi tierra, mi gobierno, mi partido, mi familia, mi hijo. Tres, estirar hasta el límite imaginable esta patrimonialización de Andalucía y de sus instituciones tan propia del PSOE-A: “si dejamos de gobernar, os quitarán el PER, el trabajo y la casa porque, como ya sabéis, en Andalucía las prestaciones no son un derecho, sino contra-prestaciones por vuestros votos”.

Así que ya sabéis: todo lo malo es culpa de los de fuera y yo soy Andalucía, el pueblo, la que encarna lo de dentro. Quien me cuestione cuestiona a las y los andaluces y, por lo tanto, está con los de fuera. En la oposición no hay partidos andaluces, sino elementos extraños, enemigos de las y los andaluces al fin y al cabo. El PSOE-A no es el Partido Nacionalista Andaluz, como algunos suelen comentar entre risas, sino más bien el Partido Nacional-Populista Andaluz o simplemente el Partido Andaluz. Y Susana Díaz la Evita Perón andaluza.

Resulta paradójico que al final ese haya sido el aspecto de PODEMOS que más ha calado y que mejor ha integrado el partido-pueblo (véase el partido-régimen) que es el PSOE-A, precisamente cuando la mayoría de militantes de base de esta nueva formación reniegan de ese modelo peronista de partido que sin embargo tan gustosamente parece haber abanderado Susana Díez… digo Díaz.

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