PODEMOS y el libro-juego del poder popular

Septiembre de 2015. En las pasadas elecciones municipales y autonómicas, Podemos cumplió las previsiones y se colocó entre las primeras fuerzas políticas a escala estatal, accediendo al gobierno de numerosos ayuntamientos (bajo otras marcas), algunos de ellos de tamaño relevante, y de varias Comunidades Autónomas. A partir de aquí, querido lector, tú decides qué camino puede seguir esta historia, adoptando el papel de líder de esta nueva formación política. Para ello, deberás escoger uno de los tres escenarios siguientes, cada uno de los cuales te llevará a un desarrollo y desenlace diferentes.

Escenario 1. Tras un verano de digestión post-electoral y tensa calma, otoño de 2015 arranca caliente desde arriba. Las instituciones ganadas a través de los comicios están endeudadas y saqueadas tras años de corrupción y privatizaciones, más incluso de lo que habías previsto. Ante el riesgo de que llevéis a cabo vuestra propuesta de auditoría ciudadana de la deuda pública, la reacción de los mercados financieros no se hace esperar: os cortan el crédito del que dependen unas arcas públicas en bancarrota. Los impagos generan un efecto en cadena: primero deja de funcionar la recogida de basuras, luego el alumbrado público. Las empresas concesionarias de transporte público lanzan cierres patronales para protestar contra la amenaza de remunicipalización. Y así el resto de servicios públicos de gestión municipal y autonómica que, al menos sobre el papel, están ahora en tus manos.

Pronto descubres cuánta razón tenías con aquello de la soberanía expoliada que tanto repetiste en 2014 a lo largo y ancho de los platós televisivos. Por si fuera poco, la huelga de policía municipal hace aumentar los índices de criminalidad. La oposición y la mayoría de medios de comunicación lanzan una campaña de descrédito sin precedentes. Las acusaciones de ingobernabilidad se extienden como una mancha de aceite entre la población. Antes de que la situación vaya a mayores, decides dar un giro a tus planteamientos y gestión, adoptando los mismos postulados neoliberales que prometiste combatir cuando aún estabas en la oposición. Si has escogido este camino, el protagonista del resto de la novela, que tú encarnarás, se llamará François Mitterrand.

Escenario 2. Todo comienza igual que en el Escenario 1: los ataques políticos, mediáticos y financieros provocan una situación de tensión social y difícil gobernabilidad de las instituciones recientemente ganadas por la vía electoral. Aún así, decides resistir el envite y mantenerte fiel a tus principios y promesas. Pronto descubres que la correlación de fuerzas es demasiado desigual: apenas cuentas con apoyos más allá de tu equipo de campaña y algunos pocos seguidores, en ausencia de estructuras intermedias organizadas y una vez que tus millones de votantes han sucumbido a la campaña de miedo promovida desde arriba. Tu negativa a pasar por el aro del régimen provoca ruido de sables en los cuarteles y disturbios intencionados en las calles. De repente te acuerdas mucho de Venezuela y de otras experiencias más lejanas en el tiempo pero más cercanas en el espacio.

Descubres, demasiado tarde, que no solo los desahucios no se paran a golpe de tweet, sino que las múltiples herramientas telemáticas de participación se vuelven inservibles cuando lo que toca es hacer frente a amenazas tan materiales y tangibles. Cuando la situación se vuelve insostenible, te desalojan por la fuerza de las instituciones que habías ganado democráticamente. Todo sea por el bien del país, repiten incansablemente. Y el mensaje cala: aunque críticos con las formas, una amplia mayoría social acepta a regañadientes el golpe más o menos blando como mal menor. Si has escogido este camino, tu personaje se llamará Salvador Allende y pasarás a la página de créditos finales.

Escenario 3. Al poco de ganar las elecciones, anuncias que, a pesar de todo lo dicho en campaña, apenas adoptarás las medidas prometidas, más allá de algunos cambios menores de poco calado estructural, manteniendo prácticamente intacto el status quo que te encontraste al llegar. Nadie tendrá que llevarse su fortuna a Suiza ni preocuparse por los pingües beneficios que le generan sus empresas de gestión de unos servicios antes públicos y ahora privatizados. El resultado será el mismo giro neoliberal que en el Escenario 1, pero sin tener que pasar por toda la conflictividad previa ni sentirte obligado a ello, sino transitando voluntariamente de una legislatura a otra sin salirte del redil. Una cosa es un proceso constituyente y otra salirte de tu calado sentido de la responsabilidad de Estado. Si has elegido este camino, pasarás a la misma página por la que continúa el Escenario 1, con la única diferencia de que tu protagonista se llamará Felipe González.

 

Y si ninguno de estos tres escenarios te convence, puedes volver a releer el libro anterior de esta serie, ambientado en otoño de 2014, donde aún estarás a tiempo de descentralizar la iniciativa y empoderar a las estructuras de base e intermedias para que hagan suyo el proyecto y estén listos y deseosos de resistir a tu lado la ofensiva de los de arriba cuando llegue. O para frenarte desde dentro si decides alejarte de lo tantas veces prometido. Porque a veces el camino más efectivo para ganar las elecciones también es el más efectivo para empezar a perderlas al día siguiente. Porque cuando hablamos de ganar, hablamos de ganar el campeonato, no solo un partido.

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9 pensamientos en “PODEMOS y el libro-juego del poder popular

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  2. Menuda sarta de chorradas, tus escenarios esperpénticos y catastrofistas no solo no se ajustan a la realidad sino que ese futuro post apocaliptico parece sacado de la quinta esencia de la cospedal (no se merece la C en mayusculas)

  3. INCORRECTO. El escenario 4 o epílogo que describes es LA SEGUNDA REPUBLICA ESPAÑOLA. El pueblo, con el gobierno democráticamente elegido, apeado por aquellos que mancillaron el uniforme y la bandera que prometieron o juraron defender. Eso no va a suceder de nuevo. Estamos mejor formados, somos mas inteligentes y sabremos manejar la situación, claro está, si llegan los mejor preparados al gobierno de España. PODEMOS

  4. Pues a mi me parece todo muy plausible y si la toma del gobierno no se sustenta en una toma del poder por abajo, creando un doble poder (esto es verdaderamente lo que mas acojona a “ellos”, esos que ahora tienen la batuta y la economía, el capital vamos), rompiendo y asaltando las estructuras, por y en favor de la mayoría, esto se queda en 1 ó 2 ó 3.

    No hay que dejar ese PODEMOS en un simbólico QUEREMOS

  5. Me temo que a estas alturas la posibilidad de descentralización y recuperación del prestigio perdido es nula.
    No obstante creo que es un valioso texto para la reflexión, es especial la última parte, porque aunque uno pueda hacer una guerra relámpago si no tiene fuertes suministros no puede mantener la ocupación.
    Sin unas bases organizadas desde abajo, fuertes e inteligentes no hay sostenibilidad posible.
    Gracias por compartir esta reflexión, ojalá esta lección hubiera sido aprendida por los últimos autoproclamados salvadores de la patria.

  6. No es nada descabellado. Como dice Luisjim la clave es el contrapoder. Recordar que si los militares fascistas no lograron tomar el poder en el 36 y la guerra duró tres años fue por el poder popular.

  7. Estoy muy de acuerdo con las reflexiones. Creo que hay un escenario con el que no contamos porque hay una premisa de base que todos, críticos y no críticos, no cuestionamos y esta es la infalibilidad teórica de los Cinco de la Complutense. Este escenario hipotético se titula “La vanidad es mi pecado favorito” (Al Pacino en Pactar con el Diablo) y puede que no se de, pero me apetecía compartir la idea, por si acaso…
    Se han ganado las elecciones generales trasladando un mensaje sencillo: Es fácil volver atrás, yo os traeré los tiempos dorados del estado del bienestar. Una vez en el poder la incompetencia unida a una gran prepotencia, desembocan en aislamiento, falta de escucha y de diálogo del equipo de gobierno, que se blinda para sorpresa de todos los ciudadanos quienes ven cómo se esfuman las posibilidades de cambio; mientras, los medios de comunicación aprovechan para repetir incesantemente que el único camino es el capitalismo y las sendas de la austeridad. Tras perder el apoyo de la población, se convocan elecciones y el bipartidismo clásico resurge de sus supuestas cenizas con un mensaje claro: lo habéis intentado pero se ha comprobado que no se puede. La población, sometida al discurso único, sin espacios de reflexión alternativos y críticos, se resigna y acepta.

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