Podemos rima con Sí se puede

¿Os acordáis de cuándo luchábamos por ganar nuevos derechos y no solo por no perder los que ya teníamos? Ya, yo casi que tampoco… Llevamos mucho tiempo repitiéndonos que estamos faltos de victorias. Esto solo es una verdad a medias. De lo que estamos faltos es de salir a ganar. El grueso de las luchas de los últimos años se han dado en clave de resistencia. No a la privatización de los servicios públicos. No a la reforma de la ley del aborto, de las administraciones locales, de esto o de lo otro. No a la corrupción, no a la represión… No a todo. Virgencita, virgencita, que me quede como estoy.

Cuando sales a empatar, lo más habitual es terminar perdiendo. Y, encima, al final te acabas cansando y dejas de jugar. No voy a caer en la ilusión liberal del “si quieres, puedes” ni a negar las dificultades estructurales de los tiempos modernos que nos ha tocado vivir, pero el victimismo endémico de una parte de la izquierda está en gran medida detrás de su declive y, por extensión, de la derrota que todas sufrimos. Frente al cuento chino de “la crisis es culpa nuestra porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”, muchos han apostado por el relato de “la culpa es del sistema y nosotros simples víctimas”. Que si quieres arroz… No somos culpables, pero tampoco víctimas. Quien quiera agentes pasivos en lugar de actores empoderados, que juegue a los Sims.

No nos cansaremos de repetirlo: una de las claves del éxito de movimientos como el 15M, la PAH o las mareas es que no se han limitado a regocijarse en lo mal que va todo y en cómo nos afecta. Somos afectados, vale, pero por eso mismo nos juntamos, nos reconocemos como iguales, nos organizamos, construimos alternativas y tomamos las riendas de nuestro destino. Convencernos de que sí se puede es el primer paso para poder. Salir a ganar es la mejor estrategia para no perder. No hace falta ser Gari Kaspárov ni Johan Cruyff para saber que la mejor defensa es un buen ataque. A estas alturas…

Algo de esto está detrás del sorprendente éxito de Podemos: ha conectado con las ansias de victoria de mucha gente, que es otra manera de decir con las ganas de dejar de perder, de pasar a otra cosa, de poder hacer algo. Ha llevado el sí se puede al campo electoral. Band wagon, caballo ganador, “cuándo fue la última vez que votaste con ilusión” o cómo quieran llamarlo los especialistas en sociología política. Ir a por todas contra todo pronóstico, dar el pelotazo y, aun así, decir que te sabe a poco, que no nos conformamos con cinco escaños, que lo queremos todo y que vamos a petarla en las próximas elecciones. Si hoy se repitiesen las elecciones, Podemos sacaría diez diputados (¿Hacemos una porra-ficción?). Y al loro que la ola puede volverse tsunami. Llámalo Syriza, llámalo X, pero está claro que vienen tiempos agitados y apasionantes.

Querer no es poder, estamos de acuerdo. Pero la voluntad es condición sine qua non para empezar a ganar o para seguir perdiendo. No es suficiente, pero si necesario. Las expectativas de victoria como factor de agregación. Sí se puede como primer paso. Y luego dar todos los demás, que no son pocos. Porque ‘iluso’ e ‘ilusionado’ no son sinónimos. Podemos liarla parda.

PS: imposible no acordarse de Miguel Romero en estos momentos.

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Un pensamiento en “Podemos rima con Sí se puede

  1. No conocía tu blog y casi por casualidad he llegado a él, pero me ha gustado mucho, quizás porque comparto el punto de vista que le das a tus escritos. Te seguiré. Gracias.

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