Podemos: cortafuegos, potencia y desafío

La diferencia entre el Frente Nacional y Podemos es el 15M. Y, por extensión, entre el ascenso de la barbarie xenófoba en casi toda Europa y la excepción parcial que afortunadamente tenemos por estos lares. “Parcial” porque el PP no tiene mucho que envidiarle al populismo xenófobo, machista, nacionalista y meapilas de la nueva derecha extrema ascendente europea. Pero excepción más que bienvenida, al fin y al cabo.

Descontada la abstención, el gran perdedor de la noche, el PSOE, ve cómo le chorrean los votos por su costado izquierdo: IU y Podemos suben tanto como caen los de Ferraz. En el resto de Europa este chorreo ha tomado sin embargo la otra ladera: la desafección por la socialdemocracia convertida al social-liberalismo es la levadura de los nuevos populismos de derechas y del abstencionismo creciente. Sin el cortafuegos de Podemos esto no hubiese pasado. Y sin el 15M, Podemos no hubiese pasado. Pero ya se sabe: “el 15M ha muerto y no sirvió para nada”. Zas en toda la boca con la mano abierta, por listos.

Mientras cae, el bipartidismo se tranquiliza a sí mismo repitiéndose una y otra vez: “hasta aquí todo va bien, hasta aquí todo va bien”. Pero lo importante no es la caída, sino el impacto. Aun no ven el suelo porque tampoco lo vemos quienes caemos a diario estafados por la crisis que ellos provocaron y nosotros pagamos. Si en Francia tienen un Frente Nacional, aquí tenemos una coalición de salvación nacional que todavía suma 30 escaños. Por ahora, el PPSOE ya ha pasado del 80% al 49% de los votos. Sigue habiendo un amplio margen de caída, pero también de recuperación, no nos engañemos ni nos relajemos. Y que no se nos olvide que el verdadero fantasma que recorre Europa es la berlusconización de los espíritus. Agazapada y sin hacer mucho ruido (por el momento), la abstención se mantiene como primera fuerza política a nivel continental. ¡Ay de quien la capitalice!

El éxito histórico de Podemos solo está a la altura de la potencia, desafíos y peligros que se le vienen encima. Los moscones arribistas ya andarán revoloteando al olor de los escaños. El primer reto de esta corta vida es no morir de éxito. El nido se va a llenar de buitres oportunistas. Ojo cuidao que política profana no es sinónimo de política naif.

A estos enemigos internos habrá que sumarles los golpes que llegarán desde fuera. Se anuncia tormenta de mierda. El régimen sacará toda su artillería mediática, legal y represiva. Y si nada de esto funciona, ración doble de circo para distraer al personal. Unos ganan la Décima mientras otras ganamos la décima parte de lo que ganábamos antes. Por ahí maduraremos o nos quedaremos por el camino.

Tere Rodríguez no ha parado de repetir durante toda la campaña electoral aquello de “un pie en las instituciones, mil pies en las calles”. Por ahora ya llevamos cinco pares de pies en las primeras y pelearemos por que lleguen muchos más. Pero en la calle los miles tienen que volverse millones. Y esto pasa, entre otras cosas, por dotar de contenido y centralidad a los Círculos. Si no, nada de esto habrá merecido la pena. No queremos un happening ni un evento. Lo queremos todo.

El 25M como reinicio, como palanca, como posibilidad. Podemos es la derrota del ‘Y tú más’ y la victoria del ‘Sí se puede’. Y en esta última se concentran muchos más anhelos de cambio que el simple aunque imprescindible asalto institucional. Hoy empieza todo. Podemos. Podremos.

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